viernes, 28 de junio de 2013

ECZEMA, nuestro archienemigo (PARTE 2).

ECZEMA llegó al cuero cabelludo de Joanna a los 3 años. Teniendo en cuenta el historial de mi peque tampoco era de extrañar: piel atópica de bebé y reacción a cualquier rozadura o golpecito. Al principio creí que se le iría sólo, que era una reacción de la piel que pasaría sin más.

Me equivoqué, ECZEMA no sólo no se fue si no que se extendió cada vez más por la cabeza de mi chica. Así que claro, acabamos en el pediatra que nos receta un loción con corticoides, sí con corticoides. Vale, pienso yo, lo compro y ya me pienso si se lo pongo (cosa que suelo hacer a menudo).

Pero nuestro archienemigo ganó terreno y no tuve más opción que ponerle el tratamiento (muy a mi pesar). Y claro, funcionó, si lo había dicho el pediatra como no iba a funcionar. En mi empeño de no tener que volver a usar el dichoso liquidito, empecé a buscar otros productos para cabello rizado. Cambié a un champú  y acondicionador supuestamente más naturales e hidratantes (Le Petit Marseillais).

La verdad es que ECZEMA dejó de molestarnos durante un tiempo pero el pelo de Joanna se veía diferente, el rizo más fofo y más ancho. No me gustaba. Tenía que seguir buscando...

OH MY CURL!


ECZEMA, nuestro archienemigo (PARTE 1).

Las duchas en las que "tocaba pelo" se fueron alargando y el momento DESENREDAR comenzó a necesitar de ayuda externa: juguetes, tele, móvil... algo con lo que Joanna se pudiera entretener mientras mamá estiraba de los nudos.

Con dos años a mi chica los tirabuzones le tapaban ya las orejitas, cambiamos el peine de bebé por uno de púas de mayor, pero no era suficiente, la cosa empezaba a ponerse divertida. Al final me vi frente a la estantería de la droguería del supermercado leyendo uno a uno todos los productos para pelo rizado, convenciéndome de que encontraría el producto perfecto.

Y bueno, lo encontré, o eso creí. Casi durante un año utilizamos una acondicionador en crema sin aclarado para cabellos rizados "tan suave que lo puedes usar todos los días" (Tresemme). Sólo se lo aplicaba los "días de pelo" para desenredar. Por las mañas para peinar: un "chuf-chuf" de agua y un poco de "apretar-apretar" los rizos era suficiente.

Entretanto, el pelo sigue creciendo y el bebé se convierte when the repente en una niña-princesa-hiperpresumida, encantada con su melena rizada (ya tapando el cuello). Pero claro, en toda historia de princesas que se precie aparece una bruja o un malo. En la nuestra se llama ECZEMA y es nuestro archienemigo.


OH MY CURL!



Bueno, a lo mejor aún le cambia.

Joanna cumple años en agosto. Para su primer aniversario, su pelo cortito estaba lleno de brillantes caracolillos. En ese momento, todavía era fácil desenredar y peinar. Bastaba con usar un champú y un poquito de suavizante de bebés (Johnsons Baby), desenredar con las manos... y listo!

Un poquito más adelante, conforme fue creciendo (ella y su pelo) cambiamos los productos de bebés por los de niños (Garnier 2en1). Por aquella época, la frase que más oía era: "Ay que pelo tan rizado tiene!!! A quién ha salido??? Bueno, pero a lo mejor aún le cambia". PUES NO, pensaba yo para mis adentros... Pero la verdad, es que no imaginaba con lo que me iba a encontrar.


OH MY CURL!

jueves, 27 de junio de 2013

Que tenga el pelo rizado, que tenga el pelo rizado, que tenga el pelo rizado...

Me considero una fanática del pelo afro. Mis cuatro pelillos medio lacios, medio ondulados nada tienen que ver con con esos maravillosos rizos que lucen algunas afortunadas. No lo puedo evitar, lo siento, no puedo, pero es ver a alguien con pelo afro y me quedo mirándol@. Me encanta y... que envidia!!! Incluso en algún momento de locura de juventud me hice una permanente con el pelo corto, creyendo, pobre de mi, que me iba a convertir en Lauryn Hill de The Fugees. No voy a comentar el resultado, pero algunos aun hoy me siguen llamando "Wopper", en alusión a un anuncio de hamburguesas en el que gritaban por un MICRÓFONO.

Da la casualidad que me marido tiene una prima, con el pelo rizadísimo. Así que cuando me quedé embarazada no paraba de pedir: "Que tenga el pelo rizado, que tenga el pelo rizado, que tenga el pelo rizado...". Y llegó Joanna, mi amor, con dos kilitos y medio y con el pelo tan liso que la matrona al nacer me dijo que llevaba el mismo corte de pelo que yo. Luego ese pelito-pelusa empezó a caer y el nuevo pelo tardó bastante en llegar. Después del bañito se empezaba a intuir una ligera ondulación, pero no quería yo emocionarme tan pronto, bueno en realidad si quería!

Hoy Joanna tiene casi cuatro años, y un maravilloso pelazo rizado, que nos encanta a las dos. Sí a ella también. Resulta que mi bebé se ha convertido en una presumida princesa con largos tirabuzones, y las dos llevamos casi cuatro años aprendiendo a lidiar y a disfrutar de su maravillosa melena rizada. Y de este tiempo ha surgido la idea de crear este blog, sin más intención que la de compartir nuestras historias y contar  nuestras curly-experiencias.

OH MY CURL!